
Con el fenómeno migratorio, movido por la necesidad de supervivencia o búsqueda de nuevas oportunidades, surge en la población migratoria un panorama de diferentes situaciones a las que se tienen que enfrentar, poniendo a prueba su equilibrio emocional.
Desde el acompañamiento y orientación al migrante, se evaluarán y dispondrán las herramientas personales para favorecer el desarrollo de recursos psicológicos para afrontar situaciones adaptativas que generen crisis, estrés, somatizaciones (dolencias físicas sin causa aparente), con el fin de convertir las nuevas experiencias y muchas veces la incertidumbre en oportunidades.
Generalmente el migrante, en la primera etapa, como la denomino de reconocimiento – adaptación, se ocupa de las cuestiones formales y legales para procurar el establecimiento personal en el país de acogida. Priorizando papeleos, apostillas, búsquedas de empleo, emprendimientos para lograr sentirse cómodo a pesar de los múltiples ajustes que se van generando en el proceso, acompañado esto de las diferentes emociones que surgen en la adaptación y cumplimiento o no de expectativas. No obstante, con el paso de los meses e incluso años, suele surgir un estado de repentino malestar generado por la incertidumbre (laboral-personal), añoranza de su país natal y con ello las costumbres, familia, amistades, entre otros, lo que conlleva a la búsqueda de ayuda profesional para la resolución de estos aspectos emocionales.
Es por esto, que a través de la consulta analizaremos aquellos aspectos personales en tu nuevo país que están generado malestar, con el objetivo de orientar y trazar directrices claras que te favorezcan tu proyecto de vida, generando bienestar y equilibrio emocional.